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martes, 7 de julio de 2009

EL CONFLICTO CUBA - ESTADOS UNIDOS DESDE EL UMBRAL DEL SIGLO XXI.

Autor: Dr.C. Esteban Morales.
ALGUNOS ANTECEDENTES HISTORICOS.
El conflicto entre Cuba y Estados Unidos no comenzó en 1959, como particularmente muchos ideólogos de ese país pretenden hacernos creer.
Ese conflicto comenzó desde el siglo XIX (1805-1823), cuando las administraciones norteamericanas comenzaron a formular políticas para poner en cautiverio preventivo a la nación que un día emergería de la entonces colonia de España. [1]
Es de sobra conocido que desde esa época Estados Unidos ya había diseñado la política a seguir con Cuba. Esta última tenía como núcleo esencial apoderarse de la Isla, conjuntamente con la Isla de Pinos y demás cayos e islas adyacentes, haciendo de ellas una extensión del territorio continental de la emergente nación norteamericana.Cuba, según la concepción geográfica de las elites de poder norteamericanas de la epoca, era el resultado de la sedimentación de las arenas del Mississipi
Tales ideas estuvieron siempre presentes, con muy limitadas excepciones, formaron parte del pensamiento de los Padres Fundadores de la nación norteamericana, por lo cual la lucha que Cuba ha tenido que librar por más de 200 años para llegar a ser una nación independiente, no ha sido entonces solo contra una clase política o un conjunto de administraciones, sino más que ello, contra una cultura política dominante, dentro de la cual, el archipielago cubano, siempre aparece como parte del territorio continental de la nación norteamericana .Por lo cual, resulta entonces aparecer como legitimo todo lo que se haga por recuperarla.
Mientras Estados Unidos no lograra cumplir con las aspiraciones expresadas en la llamada “Doctrina de la Fruta Madura”, como corolario complementario de tal teoría, Cuba debía permanecer en las manos de España y ese principio primó en lo adelante en el comportamiento de ese país respecto a La Isla, guiando la actitud de los políticos norteamericanos, dentro de los acontecimientos que tuvieron lugar en Cuba durante todo el período colonial.
A organizar esta política se dedicaron casi todas las administraciones norteamericanas, desde Thomas Jefferson (1801- 1809), hasta William Mc Kinley (1897-1901) y Teodoro Roosevelt (1901-1909), que fueron los que finalmente lograron coronarla, con el tirunfo de apoderarse de la Isla.[2]
Mientras ello no tuvo lugar ¿Qué hicieron entonces las administraciones norteamericanas durante el periodo colonial?
a) Trataron de comprar la Isla de Cuba a España en no menos de seis ocasiones.
b) Desarrollaron una política hacia Cuba, dirigida a sustituir a España en las relaciones económicas con la Isla, de modo que ésta pasó a tener una relación neocolonial con Estados Unidos, antes de dejar de ser colonia de España.
c) Se opusieron denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos independentistas de América Latina. Recordemos los frustrados esfuerzos de Simón Bolívar en 1826.[3]
d) Después de formular la política de la “fruta madura, con su corolario correspondiente, diseñaron la “Doctrina Monroe”: “ América para los americanos”.A modo de afianzar su posición frente a las intenciones de Inglaterra especialmente.
e) Colaboraron abiertamente con España para evitar los intentos de los independentistas cubanos desde el territorio de los Estados Unidos, denunciando las actividades de los patriotas y frustrando expediciones, entre otros.
f) Presionaron sobre España para que ésta concediera la autonomía a Cuba. Como un modo de crear las condiciones internas en la Isla, para su posterior anexión.
g) Una vez iniciada la Guerra de Independencia en Cuba, desconocieron sistemáticamente a las instituciones independentistas en Cuba; el Ejército libertador, la Asamblea, etc. A tal punto llego ese desconocimiento, que prefirieron donar el dinero para el licenciamiento del Ejercito Libertador, antes que reconocer a la Isla concediéndole un empréstito.
h) Inventaron el incidente de la voladura del acorazado Maine para intervenir en la Guerra Cubano-Española. Pues todo parece indicar que se trato de un autogolpe, o al menos obra de un descuido irresponsable y programado.
h) Manipularon la llamada Resolución Conjunta, aprobada por el Congreso norteamericano, convirtiéndola en un simple instrumento de intervención.[4]
i) Se inventaron una guerra que les permitió tratar a sus colaboradores, el Ejército Libertador, como enemigos y a los españoles, autonomistas y burócratas de la administración colonial, como aliados. A las tropas cubanas que colaboraron no les seria permitido entrar en Santiago de Cuba, que después se enterarían de esa infamia.
j) El Tratado de Paris, por medio del cual España abandonaba a Cuba, se firmo sin la presencia de los Patriotas Cubanos.
j) Engañaron, manipularon, extorsionaron y se aprovecharon de las debilidades, sobre todo, filo anexionista de gente como Tomás Estrada Palma, Gonzalo de Quesada y otros, para finalmente licenciar al Ejército Libertador y disolver el Partido Revolucionario Cubano. Estrada palma, cobro el favor, accediendo a la presidencia de la Isla, a pesar de ser ciudadano norteamericano.
k) Finalmente, implantarían la funesta Enmienda Platt, imponiendo el tipo de relaciones que debían existir con la Isla.
Los Estados Unidos sin embargo, no lograron anexarse a Cuba; la tozudez de España de no venderles la Isla todas las veces que se lo propusieron y las consecuencias que dejaron tres guerras de independencia en la conciencia y el cuerpo de la nación, le impidieron lograr que Cuba pasara a ocupar un lugar similar al de Puerto Rico.

Comienza a modificarse el escenario
Resulto algo diferente, cuando Estados Unidos formulaba su política para arrebatarle La Isla a España, a cuando a partir de 1898 tomó el control de Cuba, diseñando una república conveniente a sus intereses, a lo que tuvo lugar a partir de 1959, cuando una revolución nacional liberadora, agraria y antiimperialista tomó el poder en Cuba, comenzando a variar el modelo de república y de relaciones, que Estados Unidos había diseñado y aplicado por mas de 60 años.
Ahora se trataba de que la república comenzaba a remodelarse así misma a partir de una voluntad popular interna, en la que por demás, Estados Unidos no sólo perdía su capacidad de influir en los destinos políticos de la Isla, sino que perdía claramente la capacidad de facturar en Washington los asuntos importantes, e incluso, no importantes de la vida nacional cubana. Tratándose entonces de algo mucho más allá de lo que las elites políticas de ese país estaban en condiciones de entender y sobre todo de aceptar.
Estados Unidos frente a la Revolución Triunfante.
Comenzaba un período nuevo para Cuba en sus relaciones con Estados Unidos.
La revolución cubana triunfó en 1959, al final del segundo mandato de la administración de Dwight E. Einsenhower (1953-1961). Todos los instrumentos de la Guerra Fría, inaugurada por el famoso memorando NSC-68 de George F Kennan, las reminiscencias de la llamada “Doctrina Truman” y otros legados recibidos por la administración Eisenhower, matizaron el panorama político de la época.[5]
Einsenhower había apoyado al régimen del dictador Fulgencio Batista, desde que asumió la jefatura de Estados Unidos en 1953; por lo cual, no estaba en condiciones de entenderse con la Cuba que emergía a partir de enero de 1959.
Es por ello, que el advenimiento del triunfo revolucionario no conllevó un nuevo diseño de la política norteamericana hacia Cuba, sino su total continuidad; dado que el equipo presidencial que había fracasado tratando de hallar una alternativa para frustrar la toma del poder por las fuerzas revolucionarias, era el mismo que tenía entonces que entenderse con la Cuba de Fidel Castro.
Eso explica que la política agresiva desplegada en 1958, para sustituir al Dictador Fulgencio Batista, por un “candidato plausible”, ahora se empleaba con la pretensión de eliminar al máximo líder de la revolución Cubana; y que el núcleo rector de tal política fuera entonces, “si no pudimos evitar que tomaran el poder, al menos podemos evitar que lo consoliden”.[6]
Luego, la actividad contrarrevolucionaria de Estados Unidos contra Cuba había comenzado antes del triunfo de la revolución cubana y entre 1959-1961, se caracterizó por el diseño y puesta en práctica de un conjunto concepciones y acciones, entonces dirigidas a evitar a toda costa la consolidación de la toma del poder político por parte de las fuerzas revolucionarias en Cuba.
Tales pretensiones políticas y acciones agresivas, abarcaron un espectro tan amplio que, casi 50 años después, prácticamente no hay nada nuevo que diseñar o poner en practica para agredir a Cuba, que ya no haya sido puesto en práctica por la administración de Einsenhower en esos años[7].
Es decir, la esencia de la matriz política que las administraciones norteamericanas, han continuado aplicando contra Cuba hasta hoy (excepto en la administración deJames Carter) surgió con la administración de Dwight E. Einsenhower[8].
La política de Kennedy.
Hacia el comienzo de la administración de J.F. Kennedy, ya se puso de manifiesto que con Cuba nada cambiaría. Durante la campaña, el nuevo presidente, había calificado a los contrarrevolucionarios como “luchadores por la libertad”, pidiendo apoyo para ellos y asumiendo los planes de invasión heredados de Einsenhower.
La CIA entonces asumió un astuto juego para liderar los planes de invasión y enrolar a Kennedy lo más posible en ellos, tratando de que el presidente se viese finalmente obligado a lanzar los Marines contra Cuba.
A su vez, el 3 de enero de 1961, el gobierno norteamericano rompía relaciones con la Isla, lo cual era una aspiración también heredada de la administración anterior.
Kennedy, no solo siguió las acciones diseñadas por su antecesor, sino que también aporto el llamado “libro blanco”, donde se situaba a Cuba como un “satélite de la URSS”, como “revolución traicionada” y “peligro presente en el hemisferio”, continuando junto a ello la política de sabotajes, ataques piratas y planes de asesinatos de los líderes de la revolución.[9]
La invasión de Girón, a pesar del factor sorpresa, finalmente fue un rotundo fracaso para la administración de Kennedy; acontecimiento que le permitió al presidente comprobar que sus preocupaciones respecto a las instituciones de su gobierno no eran infundadas, y hasta que punto había sido mal asesorado, e incluso engañado, por sus colaboradores más cercanos.
Girón fue una derrota de Estados Unidos en su confrontación con la revolución cubana, un descalabro para el aparato institucional, en particular el de defensa, agravado esto por la visión idílica que Kennedy tenía de la CIA. La estructura de poder vertical no funcionó, como tampoco funciono la intención del presidente de que el Pentágono fiscalizara la preparación de la invasión, por haber sido esto siempre obstruido por la CIA.
Entonces, si el plan de la invasión de Girón había sido asumido por el presidente como una herencia, la derrota se convertía en una fuerte humillación personal, de la cual Kennedy sentía que debía desquitarse.[10]
La dirección cubana, como resultado del descalabro sufrido por Kennedy, estuvo siempre conciente de que algo muy serio y en gran escala se preparaba contra Cuba; que los preparativos avanzaban y que las fechas de una posible invasión armada, apoyándose en el ejército norteamericano, coincidían con los días finales del mes de octubre de 1962.En esta ocasión, la sorpresa de Girón no funciono, Cuba se preparaba para lo que sabia se avecinaba.[11]
La llamada entonces “Operación Mangosta”, el plan subversivo más grande puesto en marcha contra Cuba, después de Girón, funcionaba como un instrumento de ablandamiento, que debía preparar las condiciones para la operación en gran escala.[12]
Por tanto, consideramos, que no haber estado precedidos de esos peligros mortales que se cernían sobre la Isla, los cohetes nucleares de alcance medio, nunca habrían emergido como una alternativa para la defensa para Cuba. Ni aún con la aspiración de buscar el equilibrio estratégico; pues el precio a pagar por el peligro de los cohetes en Cuba, solo era asimilable sobre la base de que ellos sirvieran para equilibrar el poderío nuclear estratégico del campo Socialista con el de Estados Unidos, pero al mismo tiempo, para desempeñar un fuerte papel disuasivo – defensivo, frente a las entonces claras y comprobadas intenciones de Estados Unidos de invadir a Cuba en gran escala.[13]
Lo que comúnmente se le llama Crisis de los Misiles, entonces, no comenzó ni duró el tiempo que los cohetes permanecieron en Cuba, al decir de Robert Kennedy 13 dias, sino que se prolongo mas allá, y fue la consecuencia de la acumulación de todos los actos de agresión que Estados Unidos había desplegado contra Cuba.
Constituyo un error moral, ético y político estratégico de la Dirección Soviética, dejar a Cuba al margen de la negociación con Estados Unidos, para la retirada de los cohetes. De no haberlo hecho así, ello hubiera servido a la URSS para fortalecer su posición frente a Estados Unidos. Además de lograr quedar bien con su aliado estratégico, aunque fuera un País pequeño, tal y como correspondía a las relaciones entre Cuba y la URSS, y a la confianza que la dirección cubana había depositado en ellos. Como si fuera poco, habría sido posible vencer a Estados Unidos en la confrontación política producida por la crisis.[14]Dado que tanto políticamente, como moralmente, cuba tenía el pleno derecho a contar con las armas necesarias para su defensa, aunque se tratara de cohetes nucleares, y estuviesen a noventa millas del territorio de estados unidos.
De haber prevalecido la concepción cubana, esgrimida desde el principio, por Fidel castro, tanto respecto a la instalación de los cohetes, de no hacerlo en secreto, como sobre los términos y el momento en que debió negociarse su retirada, la conclusión de la crisis de octubre hubiese servido de base para resultados de fondo en el desenvolvimiento ulterior de la confrontación Cuba – Estados Unidos.[15]Evitando asi que Kennedy sacara el mayor provecho de esa confrontación.
Los indicios de que percepciones se tenían sobre la conclusión y los acontecimientos políticos que llevaron a la crisis de octubre, no podemos definirlos en su totalidad. Sin embargo, todo parece indicar que J.F Kennedy era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que él no había sido el triunfador en esa crisis, sino que Kruschov era el que la había perdido.
Pensamos que J.F. Kennedy fue lo suficientemente agudo como para percatarse, poco tiempo antes de ser asesinado, que las experiencias de la confrontación con Cuba, habían sido lo suficientemente aleccionadoras como para tratar de buscar un nuevo modo de entenderse con La Isla.
Habían transcurrido casi cinco años de ardua, agresiva y peligrosa confrontación entre ambos países. Los ingentes esfuerzos de Einsenhower por derrocar a la revolución desde la cuna; las bandas contra revolucionarias operando dentro de Cuba, la invasión de Girón, la feroz campaña internacional por desacreditar a Cuba y excluirla del hemisferio, el feroz bloqueo económico, la Operación Mangosta y la crisis de octubre, no habían sido suficientes. Casi todo había sido probado para destruir a la revolución cubana. ¿Qué más se podía hacer, sino tratar de explorar la posibilidad de convivir con un país socialista a noventa millas de las costas de Estados Unidos?
Al parecer, eso pensaba J.F. Kennedy cuando envió al periodista Jean Daniel a conversar con Fidel Castro. Entrevista que se estaba celebrando en La Habana, precisamente, el fatídico momento del 26 de noviembre de 1963, en que como resultado de una conspiración, J.F. Kennedy era asesinado en Dallas.
¿Buscaba entonces Kennedy, realmente, un nuevo modo de entenderse con Cuba, aceptando la existencia de la revolución cubana, o exploraba entonces sobre el modo de fraguar una nueva estrategia política contra Cuba, sin dejar de lado el objetivo esencial de derrocar a la Revolución? Sobre ese particular, no tenemos una reflexión por parte de Fidel Castro, y ya el presidente Kennedy no nos lo podrá esclarecer.Tal vez la desclacificación de los documentos de su asesinato nos aporten algo en el futuro.[16]
No obstante, lo cierto es que el gesto de Kennedy quedó como un antecedente, de lo que otra administración demócrata, la de James Carter (1977-1981), retomaría más tarde.
Sin dudas, los años 1959-1963, dejaron un conjunto de acontecimientos que marcaron pautas insoslayables para el análisis de la confrontación entre Cuba y Estados Unidos. Pareciendo, como si la muerte de Kennedy hubiese truncado la posibilidad de comenzar una etapa nueva, que finalmente, por razones obvias, no sabemos lo que pudo haber producido.[17]
Sintetizar lo que ocurrió después, no puede entrar en el breve espacio de que disponemos para este ensayo. Sin embargo, cinco parámetros básicos o constantes históricas, nos ayudaran a comprender, al menos de modo general, que fue lo que tuvo lugar. Estas constantes, a mí entender, son las siguientes:
1) La agresividad, ha sido siempre la constante fundamental del conflicto entre ambos países.
2) Cada administración norteamericana ha querido siempre imprimir su sello en la política hacia Cuba.
3) El foco de la política (interno o externo) siempre ha sido un factor importante al momento de determinar el tipo de medidas e instrumentos utilizados dentro de la confrontación.
4) Siempre que Estados Unidos ha tenido algo de su interés a negociar con Cuba, se rompe el bloqueo ideológico y ambos van a la mesa de negociaciones.
5) Siempre que la extrema derecha de la llamada Comunidad Cubana, considera o percibe que se esta produciendo algún acercamiento entre ambos países, actúa para eliminar toda posibilidad de mejoramiento de las relaciones.
En el corto espacio de que disponemos, nos referiremos sintéticamente a algunas de estas constantes.
La agresividad de la Política
En lo que a la agresividad se refiere, esta ha sido una constante, excepto dentro de la administración de James Carter en general, aunque del resto de las administraciones, incluso hasta hoy, ninguna ha logrado superar la agresividad desplegada por las administraciones de Einsehower y Kennedy.[18]
Incluso, con posterioridad a los años sesenta, el factor militar ha estado como “Espada de Damocles” pendiente sobre Cuba, pero no se ha concretado en una invasión, aunque los más criminales sabotajes contra bienes y personas han sido contenidos permanentes de la agresividad desplegada. Como para confirmar que el compromiso de no invadir a Cuba, no ha significado que no haya sido constantemente agredida.
Si cada administración ha tratado siempre de imprimir su sello en la política hacia Cuba, casi todas las administraciones han mantenido la agresividad como factor permanente de ese sello.
Dentro de esa constante, la importancia de la administración Carter es que resulto un precedente importante para cualquier perspectiva de negociación del conflicto entre Cuba y Estados Unidos.
Durante la administración Reagan también, paradójicamente, a pesar de su agresividad, se negociaron dos de los asuntos más importantes; migración y el conflicto en África Austral. Pero Reagan no fue mas allá de los aspectos puntuales de interés según el momento, incluso, tomándose el trabajo de aclarar, que tales negociaciones no representaban nada más allá en cuanto a las relaciones entre ambos países.[19]
Sin embargo, el período de Carter, más allá de los aspectos negociados, representó un punto de inflexión en el conflicto. Se negociaron asuntos particulares, pero a diferencia del período de Reagan, también se trabajó por mejorar el contexto político y en particular de confianza, dentro del cual se negociaba.[20]
La experiencia de las negociaciones entre los dos países evidenciaba que se puede llegar a ciertos acuerdos en asuntos puntuales, pero si el contexto político que rodea esas negociaciones es negativo y no es superado, los acuerdos finalmente se afectan. Razón por la cual, solo sobrevive hasta hoy, de los acuerdos de 1977, el del establecimiento de las Oficinas de Intereses, firmado el 1 de mayo de 1977 y puesto en practica el 1 de septiembre del mismo año.
Sin dudas, en 1977, durante la administración Carter, se tenía una comprensión bastante precisa de cómo podrían arreglarse las cosas entre los dos países.[21]
Junto a la negociación de asuntos puntuales de la agenda; aguas territoriales, pesca y otros, se daban también pasos moderados y recíprocos, cuya importancia consideramos era la creación de un clima de confianza y distensión.
La administración Carter representó la excepción, al desplegar una política dirigida a cambiar el sentido de las relaciones entre ambos países. Las conversaciones celebradas entre ambos gobiernos durante su mandato, en los años 1977 a 1980, evidenciaron el interés de ambas partes por encontrar puntos de coincidencia estratégicos, mientras se realizaban negociaciones puntuales sobre todo aquello en lo que se podía avanzar.[22]
Pero aunque esa administración represento un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países. No obstante, los condicionamientos que trataba de imponer Estados Unidos relativos a la actividad internacional de Cuba, finalmente dieron al traste con la posibilidad de continuar avanzando en un mejoramiento de las relaciones.[23]
Hasta ahora, esa fue la única administración norteamericana durante la cual hubiese sido posible mejorar las relaciones entre ambos países. Pero esa posibilidad quedó frustrada.[24]
El foco de la política
Si observamos sintéticamente hacia donde ha mirado la política norteamericana sobre Cuba, a lo largo de estos casi cincuenta años de confrontación entre ambos países, nos podemos percatar de que el foco de esa política ha variado según diferentes períodos históricos.
Durante todo el periodo colonial, la actividad de Estados Unidos se concentro en dos aspectos fundamentales:
1) Evitar a toda costa que Cuba pudiera pasar a otras manos .Debía mantenerse bajo el control de España.
2) Acosar España para que le vendiera la Isla o le concediera la Autonomía.
De 1953 a 1959, para todo el periodo, Estados Unidos se concentró en la dinámica interna de la sociedad cubana. Hasta diciembre de 1958, mientras más avanzaba la lucha de las fuerzas revolucionarias contra la dictadura de Fulgencio Batista, haciendo evidente su triunfo, mas la administración de Einsenhower incrementaba el apoyo a la dictadura.
Cuba no representaba, desde el punto de vista de su política exterior ningún interés para la administración de turno. Podemos percatarnos que tal política se desplegó en dos períodos fundamentales; a)un primer período dentro del cual se trató de penetrar al moviendo revolucionario con agentes de la CIA, que mantuvieran al tanto a la administración norteamericana de lo que estaba sucediendo, mientras se apoyaba a la dictadura , y b) un segundo período en el que habiéndose percatado de que Batista no podría resistir el empuje de las fuerzas revolucionarias, la administración se concentró en la búsqueda de una “alternativa plausible”, que le permitiera sustituir a Batista por una junta cívico – militar, dar un golpe de Estado o realizar una invasión militar.[25]
De 1959 a 1965, periodo en que las administraciones de Einsenhower, (1953- 1961), John F. Kennedy (1961 – 1963) y el primer período de Lindon B. Jhonson (1963 – 1969), se concentraron en la situación interna de Cuba.
Particularmente Einsenhower, lo hizo bajo el principio básico de que “…si no le había sido posible frustrar la toma del poder por parte de las fuerzas revolucionaria, al menos impedirían que esas fuerzas se consolidaran en el poder…”, para lo cual esa administración se concentró en desplegar todas las acciones imaginables para lograr sus objetivos.[26]
Dentro de ese período, y ya bajo la administración de J.F. Kennedy, se continuaron profundizando las acciones internas, la ejecución de la invasión de Girón, el Plan Mangosta, las bandas contra revolucionarias, junto a la crisis de octubre, que fue el resultado del interés y despliegue de todas las acciones dirigidas a invadir a Cuba en gran escala.
Tales acciones contra revolucionarias internas se prolongaron con posterioridad al asesinato de Kennedy, hasta la derrota de la contrarrevolución interna en 1965.
El foco de la política norteamericana hacia la dinámica interna cubana, se comportaba como una cuestión de prioridad, lo cual no quiere decir que no se prestara para entonces, atención por parte de Estados Unidos, al impacto externo que la revolución cubana podía tener, especialmente en América Latina. Razón por la cual, por medio del llamado libro blanco, particularmente, fue desplegada una ardua y agresiva campaña, dirigida a proclamar a Cuba como incompatible con el sistema interamericano y expulsarla de la OEA en 1962, justificándolo con la incompatibilidad entre su régimen marxista – leninista y el sistema interamericano.
Sin embargo, todo ello actuaba como un complemento de la agresividad, pues lo fundamental, el carácter agresivo de esa política, estaba en la actividad contrarrevolucionaria armada interna, cuyo objetivo fundamental era aplastar sangrientamente el régimen revolucionario de Cuba.
De 1965 – 1986. Durante estos años que abarcan la parte final de la administración de Lyndon Jonson (1963-1969) hasta el comienzo de los dos últimos años de la administración de Ronald Reagan (1981 – 1988), es decir, hasta 1986, el activismo revolucionario externo de la revolución cubana, determinó que la política norteamericana, sin dejar de prestar atención a los asuntos internos de Cuba, se concentrara fundamentalmente en su presencia internacional. Las administraciones de Nixon (1969-1974) Ford (1974-1977) y Carter (1977-1981), fueron particularmente agresivas, en cuanto a seguir muy de cerca el activismo internacional de Cuba. Prestando mayor atención a este foco externo de la política.Aunque Carter combino esa agresividad, con la busqueda de un modo de entenderse con Cuba.
La participación del Che en Bolivia, y la de Cuba en África, esta ultima reforzada a partir de 1975, la ayuda cubana a los movimientos de revolucionarios en Centro América y su activismo en el Movimiento de los Países no Alineados y el Grupo de los 77, determinaron que el foco de la política en esos años se concentrara en la presencia internacional de Cuba. La Isla, a partir de comienzo de los años setenta, avanzaba, incluso económicamente y su situación interna no tenia atractivos particulares para tratar de desestabilizarla desde dentro.
Comenzaron así los condicionamientos que se le exigían a Cuba para tener buenas relaciones con Estados Unidos, consistente en:
· Romper sus conexiones con la URSS.[27]
· Dejar de ayudar a los movimientos revolucionarios en general y en Centro América en particular.
· Retirar sus tropas de África.
Por supuesto, que tales condicionamientos representaban también un aceptación tácita de que la revolución cubana era un proceso que presentaba un alto nivel de consolidación en lo interno, por lo que los esfuerzos fundamentales para derrocarla, se consideraba había que realizarlo en el plano de su accionar internacional.
Tales condicionamientos de la política, han perseguido siempre a Cuba en sus relaciones con Estados Unidos, aunque fueron particularmente agudos a partir de la segunda etapa de la participación de Cuba en África. Coincidentemente con el conflicto en Centro América, el liderazgo cubano en el Movimiento de los Países No Alineados y el fortalecimiento de la colaboración con la Unión Soviética.[28]
De 1986 al 2008. El comienzo de la segunda mitad de los años ochenta, marcó un período nuevo en la confrontación entre Cuba y Estados Unidos.[29] Acontecimientos tales como
- El paulatino proceso de derrumbe del campo socialista y la caída de la URSS en 1991.
- La crisis económica cubana, que comenzando oficialmente en 1989, ya había venido avanzando desde 1987, a partir de las dificultades que comenzaban a manifestarse en el intercambio económico externo de la Isla, especialmente con el Campo Socialista y la URSS en particular.
- Las causas 1 y 2 por corrupción y narcotráfico, que estallaron en medio de la crisis económica de 1989.
- Las múltiples dificultades socioeconómicas internas que afectaron seriamente el nivel de vida de la población cubana.
La combinación entre las llamadas causas 1 y 2 y la situación provocada por la crisis económica interna, en particular, producían una valoración en las esferas de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que no daban oportunidad ninguna de que la Isla lograria sobrevivir a tal situación. Se consideraba en las esferas políticas de la administración (concluía su mandato Ronald Reagan y comenzaba George Bush padre) que en Cuba habían dos crisis internas, que se retroalimentaban mutuamente, una crisis económica considerada como irreversible y una crisis en la esfera política, que tocaba a los más altos niveles del poder en la Isla.
A partir de entonces, se concebía que el momento por el que Cuba atravesaba, fuera el más idóneo de los últimos 30 años, para producir el derrocamiento de la Revolución.
Entonces, la negativa dinámica interna de la sociedad cubana comenzó a ser el pivote sobre el cual comenzaron a girar casi todas las acciones de la política norteamericana, apoyándose esta en las medidas siguientes:
· Reducir a su mínima expresión la posibilidad de que Cuba hallara nuevos socios y mercados en el entorno internacional. Impidiendo a toda costa su reinserción económica internacional.
· Aprobar la llamada Ley Torricelli, en 1992, que al mismo tiempo que eliminaba el comercio de Cuba con filiales de empresas norteamericanas en terceros países, logrado durante los años ochenta, proveía los pasos, mecanismos e instrumentos para hacer avanzar la llamada “Subversión pacífica interna”.[30]
· Se desataba una feroz campaña dirigida a demostrar que las más altas autoridades cubanas estaban enroladas en el narcotráfico, tratando de demeritar totalmente las fuertes medidas tomadas por el gobierno y el liderazgo político de la Revolución.[31]
· Ajustar la política norteamericana a la situación de emergencia que significaba el potencial derrumbe de la revolución cubana, fenómeno que debía producirse bajo el modelo de la Rumania de Ceacescu.[32]
· Mientras que la Ley Torricelli llegó en 1992 para frustrar el comercio internacional de Cuba, el paquete legislativo de la llamada Ley Helms Burton, tenía como objetivo esencial, frenar toda posibilidad de que Cuba articulase e hiciera avanzar las relaciones con el capital extranjero.[33]
· Al mismo tiempo, se adoptaban las medidas necesarias para revitalizar a la contrarrevolución interna, bajo el modelo de la llamada “subversión pacífica interna”. Los temas de derechos humanos, democracia y economía de mercado, tomaban un papel central en las exigencias que se hacían y aún se hacen a Cuba.
· Con el advenimiento de la administraron de George Bush- hijo, y el derribo de las Torres Gemelas del World Trade Center, Cuba pasaba a formar parte del grupo de los 60 “rincones oscuros del mundo”, acusada de participar en el terrorismo y por tanto, objeto de la mas agresiva estrategia desatada por la política norteamericana., que solo recuerdan la agresión a Vietnam o la Crisis de Octubre.
· En el 2004, la denominada Comisión Powell producía el “Documento” que orientaba como debía producirse la transición de la Isla, viéndose este posteriormente reforzado por la intervención de Condolizza Rice. Otros intentos ya se habían hecho.Pero estos documentos cuentan con un denominado “Anexo Secreto” y con la intención de acelerar el llamado Proceso de la Transición de Cuba hacia el pluripartidismo, la democracia liberal y la economía de mercado, bajo una estrategia de “Cambio de Reginmen” en Cuba.[34]
A partir de entonces, se ha adueñado y fortalecido dentro de la política norteamericana una visión, que pone los asuntos de la dinámica interna de la sociedad Cubana en el centro de las acciones, mecanismos e instrumentos para derrocar a la revolución.
Existe entonces un inventario de asuntos, tal vez cambiante hacia el futuro, sin los cuales el conflicto entre Cuba y Estados Unidos se nos haría hoy incomprensible. Tales asuntos a nuestro entender son: los siguientes:
1) El papel determinante que la dinámica interna de la sociedad cubana continúara desempeñando en la política de Estados Unidos contra Cuba.
2) La insistencia de Estados Unidos por perseguir la proyección externa de la política cubana, donde quiera y de cualquier signo con que ésta sea desplegada por el liderazgo político de La Isla, junto a la continua actividad de Estados Unidos por desprestigiar a la [35]revolución cubana.[36]
3) La continúa actividad encaminada a la eliminación física del máximo líder de la revolución cubana.
4) El continúo trabajo de los formuladores de política hacia Cuba, dentro de las administraciones norteamericanas, por mantener a nivel de instrumentos, de todos los dispositivos e instituciones, una matriz agresiva, única, de política para tratar a Cuba.Promovida tambien a nivel internacional, en corrspondencia con el proceso de internacionalizacion del conflicto entre ambos paises.
5) El accionar para endurecer continuamente la política de bloqueo contra Cuba, por medio de la persecución de los viajes, las sanciones y multas financieras, los obstáculos a las inversiones y de las relaciones comerciales.Es cierto que la Helms-Burton quito al Presidente la potestad de manejar la politica de bloqueo, trasladandola al congreso; pero, la administracion puede tomar medidas punitivas, como ha tenido lugar con el endurecimiento de las condiciones del comercio, la restriccion a las remesas y los viajes en ambas direcciones.
6) La continúa alianza entre las administraciones norteamericanas y los sectores de la derecha cubano-americana, por hacer del congreso de los Estados Unidos, un instrumento de permanente legislación contra Cuba.
7) El permanente interés por profundizar el carácter transnacional de la agresividad económica contra Cuba.
8) El continuo accionar de las administraciones norteamericanas por mantener y fortalecer a los sectores de extrema derecha de la llamada comunidad cubana en Estados Unidos, brindándoles todas las facilidades que les permitan, siempre agredir a la revolución cubana, tanto dentro de los Estados Unidos, como en el extranjero, conectándolos con la llamada disidencia interna en Cuba.
9) Mantener una permanente actividad de propaganda contra la revolución cubana, principalmente desde los dispositivos de mal llamadas Radio Marti y TV Marti.
10) Estados Unidos se esfuerza continuamente por mantener una coordinación ideológica y política con sus aliados, especialmente los europeos, que más allá de las discrepancias respecto a la política hacia Cuba, existente en el campo económico, los mantenga articulados a una estrategia política para subvertir a Cuba. Reforzando este mecanismo con la articulación de una política contra Cuba, dentro de la cual un grupo de expaises socialistas, que liderados ahora por los Checos mantenga una perenne labor de hostigamiento contra Cuba a nivel internacional. [37]
La revolución cubana, lucha y tendrá que continuar luchando contra todos los escenarios anteriormente esbozados, tomando en consideración además, que Estados Unidos se ha propuesto restaurar su hegemonía y sobre todo, recuperar los espacios perdidos en su histórico traspatio, y que Cuba ocupa un espacio destacado dentro de esa estrategia agresiva.
Algo han cambiado las cosas desde que comenzó este conflict, pero la agresividad continua, aunque la maquinaria no hya a logrado funcionar como Estados Unidos la diseño. Cuba se ha defendido.Estados Unidos diseño política contra Cuba para un mundo, que si cambiaba a Cuba no le daría tiempo a sobrevivir para verlo. Pero resulta que hoy, es Estados Unidos el que esta aislado con su política hacia la Isla. Cuba, por su parte, avanza, incrementando su capacidad de defenderse de manera integral.[38]
No obstante, hoy la permanente tozudez de Estados Unidos por armarse, mantener la llamada guerra contra el terrorismo y haber activado recientemente la Cuarta Flota, para que se pasee por los mares del hemisferio, son el síntoma más evidente de cuales son las intenciones de la extrema derecha norteamericana hacia el futuro inmediato. Esperamos que los desafíos que tienen ante si, que son muchos y disímiles, los haga reflexionar acerca de la necesidad de rectificar el rumbo.
Al ganar la presidencia en el 2008, el candidato democrata Barak Obama, se abre una nueva incognita, acerca de como este podra manejar la politica hacia Cuba.[39]

[1] Se conoce que desde los años del comienzo de Estados Unidos como nación, cuando aun eran solo 13 colonias en la Costa este, ya se producían incursiones que trataban de ocupar territorio en la Isla.
[2] Tal vez con la excepción de Abraham Lincoln, sobre el cual, se desconoce que personalmente haya sostenido tal actitud respecto a Cuba.
[3] Se conoce de los esfuerzos del Libertador Simón Bolívar, al calor del Congreso de 1826 por enrolar a Cuba en los procesos de la Independencia Latinoamericana.
[4] El 19 de abril de 1898; pero en ella, mientras se consignaba la entrada de las tropas norteamericanas, sin embargo, no decían cuando se irían. Lo cual la convirtió en un instrumento de manipulación casi perfecto.
[5] Para ampliar sobre este aspecto, ver: Carlos Alzogaray, “Crónica de un Fracaso Imperial “, Editorial Ciencias Sociales, 2000, pp.47-69.
[6] Eisenhowrer se caracterizo siempre por el aquello de “Gatica Maria Ramos, la que tira la piedra y esconde la mano”.Siempre interesado en tener la posibilidad de desmentir si se le acusaba de algo De el se conoce el termino de las llamadas “razones plausibles”.
[7] Para ampliar ver: Esteban Morales, Revista Cuba Socialista No. 25, 2002, pp.4-6.La invasión por Playa Girón, fue diseñada por la administración de Eisenhower; Kennedy la recibió como herencia.

[8] En el breve espacio de que disponemos, solo podremos caracterizar a muy grandes rasgos tal continuidad de política, según las administraciones .Sintetizando los aspectos más relevantes.
[9] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 9-10.
[10] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 12-13-
[11] Para ampliar sobre esto ver: Esteban Morales “Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre”.Revista Contracorriente No. 20, 2004.
[12] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 15-20
[13] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 24-26
[14] Para ampliar Ver: Esteban Morales: ¿Crisis de los Misiles o crisis de octubre? Revista Contracorriente No. 20, La Habana, Cuba, 2004, pp.20-24
[15] Para ampliar Ver: Esteban Morales, “Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre “, Revista Contracorriente No. 20, 2004, La Habana, Cuba, pp.20-22.
[16] Fidel Castro ha hablado sobre este asunto .Incluso tuve la oportunidad de participar junto a Senador George .Macgover, y los profesores Fred Holbord y Richard Wallace en una conversación en 1985, en la que el jefe de la Revolución se refirió a la Crisis de octubre, a una insistencia de sus interlocutores, pero no dijo nada al respecto. Fidel Castro siempre ha tratado con mucho respecto a J.F.Kennedy. Para ampliar ver: Ignacio Ramonet. “Cien Horas con Fidel “. Tercera Edición. Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, pp.307-329.
[17] Cualquier análisis del Conflicto Cuba- Estados Unidos se hace incomprensible sino se va a eso tumultuoso e iniciales años.
[18] Tal parece que George Bush –hijo quisiera superar los limites, pero el contexto actual le impone sus limites y resulta mas ruido que nueces.
[19] Se trata solo de asuntos puntuales, que no representaron nada para el mejoramiento de las relaciones entre ambos países, las que eran particularmente tensas entonces. Siendo ese un momento en que se percibió como cercana la posibilidad de una invasión a Cuba.
[20] No obstante desde 1977 Fidel Castro tenia la preocupación de que las realidades políticas de Estados Unidos, a pesar de la actitud de Carter, impedirían normalizar las relaciones entre ambos países.
[21] Ver: Memorando, Robert Pastor, a Zbigniew Brzesisnky, Consejo de Seguridad Nacional, 8 de marzo de 1977, Washington DC.
[22] Cuba y Estados Unidos negociaron hasta el mismo año de 1980.Ver: Conversaciones, entre Petter Tarnoff y Fidel Castro, 16 y 17 de enero de 1980.Dpto. de Estado Washington DC.
[23] Ver: Memo, Brezezinsky al Presidente Carter, Titulado: La URSS y Etiopia…31 de marzo de 1978, Anexo Clave, Washington D.
[24] Ver: Memo, 19 de marzo de 1977.Washington DC.
[25] Desde siempre Estados Unidos le “saco las castañas del fuego “a las elites políticas en Cuba, de aquí la confianza que siempre tuvieron de que en Cuba no podría ocurrir nada, que cuestionara el poder de Estados Unidos de mediar siempre de una manera exitosa.
[26] Ver. Cuba Socialista, No. 25, pp. 3-6
[27] Esta exigencia era una falacia basaba en la apreciación de que Cuba era u satélite de la URSS, usándola para desacreditar a Cuba. Sin embargo, ellos sabían que Cuba tenía una política exterior propia.Ver: Nota Confidencial. Memorando de Análisis Presidencial, NSC-6, 23 de mayo de 1978, firmado por Zbiniew Brzezinsky, punto 5.
[28] A Estados Unidos le preocupaba especialmente la colaboración militar entre Cuba y la URSS en Africa.
[29] Para ampliar ver: Revista Economía y Desararollo ¾, La Habana, Cuba 1996, pp. 91-111.
[30] El comercio de Cuba con las Filiales no representaba no mas de un 15 %, pero se trataba de productos que o llegaban tarde, o no era posible obtenerlos en el mercado socialista. Se dice que la llamada Ley Torricelli encerraba el eclecticismo, de que al mismo tiempo que eliminaba el comercio, inducía medidas de acercamiento que permitieran desplegar el llamado Carril II.
[31] Las fuertes medidas adoptadas por Cuba contra ante el fenómeno del narcotráfico, con el fusilamiento de altos oficiales de las FAR y del MININT eran demeritadas; Se acusaba a los lideres de la Revolución de estar enrolados en el delito y se desataba una fuerte campaña dirigida a desacreditar a Cuba.
[32] El derrumbe debía sobrevenir y se llenaron los hoteles de periodistas que lo esperaban. Rumania era el modelo que se avizoraba; el periodista norteamericano-argentino, Andrés Openhaimer, publicaba entonces, “La Hora final de Castro “.
[33] Pero la llamada Helms-Burton llegaba mas bajo el síndrome del temor de que en 1996 ya la economía cubana había salido de la crisis económica, comenzaban a llegar las inversiones extranjeras y había que frenar a toda costa el proceso de reinserción económica de Cuba .De aquí que las amenazas contenidas en el capitulo del Trafico, para sancionar a los potenciales inversionistas y la amenaza de negar las visas a los empresarios extranjeros que negociaran con Cuba, formaban el contenido esencial de esta ley, especialmente promovida por la derecha cubano-americana y alentada su firma, dentro de la administración Clinton, a partir de la provocación que trajo como consecuencia el derribo de las avionetas de “ Hermanos al Rescate “ el 24 de febrero de 1996.
[34] Con tales medidas, la agresividad de la política norteamericana hacia Cuba ha retornaba a los peores momentos que es posible recordar y la Isla volvia a estar amenazada de sufrir una agresión militar por parte de Estados Unidos.
[35] A diferencia de lo que ocurrió en otras administraciones, la actual de geor5ge Bush- hijo, no permite la más mínima disidencia respecto a la política hacia Cuba, habiendo logrando crear un dispositivo dentro del cual todos actúan en la misma dirección contra la Isla.
[36] La política norteamericana no ve con buenos ojos la labor humanitaria de Cuba en el mundo, comportándose ante ella, prácticamente, como algo amenazante para la hegemonía de Estados Unidos. De aquí los múltiples obstáculos que pone para que Cuba pueda desplegar esa labor.
[37] Los aliados de Estados Unidos, no lo siguen en la política de o tener relaciones economizas con Cuba. Esos son los casos particulares de Canadá, Inglaterra y otros, pero si comparten la estrategia norteamericana de hostigar a Cuba para hacerla cumplir los condicionamientos en terminas dé derechos humanos, pluripartidismo y las llamadas elecciones libres.
[38] Los procesos que tiene lugar en América Latina han venido en auxilio de Cuba, que ya no esta sola. Estados Unidos tiene que emplear sus fuerzas en muchas direcciones, ya no las puede concentrar todas en Cuba.
[39] Ver del Autor, Dossier La Jiribilla, diciembre del 2008.